Pbro. Pablo Cervantes, sacerdote cabal, lleno de Dios, entregado con eficiencia encarnizada a sus tareas agobiantes, catedrático y confesor, apóstol con la pluma y con la palabra, modelo de rectitud y de pobreza voluntaria, evitador de exhibiciones y agasajos. Y, singularmente, empeñado en un enfoque modernísimo de los problemas sociales.
Agrupó obreros para procurarles vivienda propia y todo género de superaciones externas e internas; luchó fructuosamente por la cultura de la mujer; y, antes de que llegará a México el Opus Dei, fundó el Instituto Secular Discípulas del Señor, y las Hermanas del Servicio Social, las cuales, en medio del mundo pero con normas y miras sobrenaturales, acuden al remedio de toda necesidad y desaventura.
Alfonso Junco
México, octubre 1971


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